Encuesta sobre machismo


Hemos recogido una serie de datos a partir de una encuesta sobre machismo y violencia de género realizada a 112 mujeres de entre 15 y 78 años.


Para comenzar, preguntamos si alguna vez habían sido testigos de una situación machista, a lo que el 80% de mujeres respondió que sí. 

Formulamos otra pregunta en la que les decíamos a las chicas si habían recibido en alguna ocasión comentarios desagradables por parte de una mujer al pasear por la calle. Solo el 28,3% respondió que sí. Posteriormente, hicimos la misma pregunta pero con comentarios correspondientes de hombres. En este caso, fue el 77% el que respondió que sí.


Únicamente el 6’3% de mujeres reconoció vivir en un ambiente violento o machista.

En la siguiente pregunta, cuestionamos la labor de los hombres en los hogares. Solo el 25,7% de las mujeres respondió que sus maridos o padres les ayudaban en las tareas del hogar.


También quisimos centrarnos en los casos de violación o al menos, intentos de ella. El 20% de mujeres afirmaron haberse visto envueltas en una situación así. Además, el 35% de nuestras encuestadas se han sentido acosadas por parte de algún amigo o conocido.

El 20% de las chicas nos confirman que han mantenido relaciones sexuales con sus parejas sin querer hacerlo.


Por último, quisimos interesarnos por las denuncias contra la violencia de género y en cuántos casos prosperan. Cinco de las chicas han denunciado alguna vez. Pero solo dos denuncias de estas han prosperado.


Por mucho que la encuesta haya sido anónima, creemos que algunas mujeres se han abstenido sin querer reconocer esos micromachismos que se dan en nuestro día a día.


Por ejemplo, nuestra primera pregunta podía llevar a una respuesta algo subjetiva, ya que cada mujer considera de diferente forma lo que sería una situación machista. Tal vez, las chicas que aseguraron no haber sido testigos de ninguna de estas sí lo fueron. Las situaciones así se dan miles de veces de infinitas formas diferentes.


No nos impresionaron los resultados cuando les preguntamos por cómo de acosadas se sentían por la calle según dieran con hombres o mujeres.

Cuestión de respeto y educación, y, según nuestros resultados, los hombres carecen de estas.

Un porcentaje minúsculo de mujeres falta al respeto con comentarios desagradables. Porcentaje que se pronuncia y toma una importancia notable cuando hablamos de los hombres. Aún se nos quedan pequeños los resultados. Todas hemos sido piropeadas e incluso humilladas al pasar por delante de un bar, una obra o un simple patio de colegio. Tu única intención al salir de casa es recoger esos vaqueros que encargaste, y, lejos de permitirte hacer esto, unos hombres sudorosos y groseros te llenan los ojos de lágrimas mientras ríen entre ellos.

Invaden nuestras libertades. En situaciones cotidianas o especiales. Sobrias, ebrias, solas o acompañadas. 

Es una vergüenza que tantas mujeres hayan reconocido los intentos de violación o simplemente violaciones que se han encontrado en sus trayectorias vitales. Nos atosigan y agobian hasta nuestros propios amigos, y las chicas nos lo han confirmado. 

Pero, vayamos más allá con una necesaria aclaración: Una violación también puede ser obra de tu pareja. El sexo sin consentimiento es violación, y no por mantener una relación sentimental con el violador se les debe restar gravedad a los actos. No. 


Nos preocupa mucho que únicamente dos de las cinco denuncias de nuestras encuestadas prosperaran, poca eficacia y defensa judicial.

Pero más aún nos preocupa que una insignificante cantidad de mujeres nos reconociera vivir en un ambiente machista, sabiendo que solo uno de cada cuatro hombres participa en las tareas del hogar.


Creemos que la raíz de todos estos problemas es la diferenciación de género desde los primeros años de vida. “Azul de chicos y rosa de chicas”, “un chico como tú no debe jugar a las muñecas”, “deja ese balón, marimacho” y un largo etcétera de comentarios machistas que todos hemos escuchado cuando ni siquiera teníamos uso de razón.

¿Cómo se curan los males de esta sociedad? Con igualdad desde la línea de salida, si cortamos los problemas de raíz no tendremos que ir luego rama por rama. No estarán impuestos esos roles de género y seguramente tampoco el sexo femenino tendrá que sufrir esa violencia todavía latente. La educación es la solución. Cero diferenciación.




Elsa Chavarrías y Nayara García. 4ºA

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