Entrevista a Miguel de Unamuno
Entrevista a Miguel de Unamuno
Elsa Chavarrías
Salamanca
El pasado sábado tuvimos el placer de coincidir con Don Miguel de Unamuno en la Plaza Mayor de Salamanca. A pesar de su fama de hombre severo, se mostró presto a concedernos una entrevista. Al siguiente día, allá sobre las seis de la tarde, nos recibió en su domicilio salamantino. Elegante y distinguido comenzó a mostrarnos su carácter beligerante. En su blanco pelo reflejaba nuestro interés por su discurso frente a los falangistas, en sus redondas lupas, la emoción al recordarlo.
Pregunta: Buenas tardes, Miguel. ¿Qué tal te encuentras? Escuchamos que después de tu enfrentamiento en la universidad recibes amenazas constantes por parte de los falangistas.
Respuesta: Buenas tardes. Es cierto. Desde el mismo momento en que salí del edificio comenzaron a atacarme verbalmente intentando asustarme con amenazas de muerte. No me dan miedo.
P: ¿Son ciertos los rumores de que la misma mujer de Francisco Franco te ayudó a escapar?
R: No me gusta hablar sobre este tema, pero creo que podría ser concienciador para los seguidores del militar. Sí, Carmen contribuyó en mi escapada. Intentó hacerlo discretamente pero era un acto que no podía pasar desapercibido.
P: La gente sospechaba acerca de un cambio ideológico, ¿te mostraste así en la universidad para desmentir aquello?
R: No. Lo que dije era simplemente un reflejo de mi mente. Siempre lo ha sido. Sí que es cierto que hay momentos en los que llegas a dudar de muchas cosas y referencias, pero desde luego que nunca apoyaré la ignorancia e intolerancia. Nunca.
P: Por lo tanto, ¿defines al bando nacional como ignoracia e intolerancia?
R: Por supuesto. Y no solo como eso. Como todas y cada una de las palabras que salieron por mi boca ese día. Me parece ridículo a la par que inadmisible que se le desee muerte a la inteligencia.
P: ¿Cómo explicas haber tenido nueve hijos después de dar a entender que el amor es únicamente una convención social y cultural?
R: Bueno, ambas cosas están relacionadas, pero no siempre se dan la mano. El amor... Es difícil de tratar, algo indefinible para mí. Cuando lo defines, deja de serlo. Sin embargo, dar una vida es dar una oportunidad, y yo no tenía por qué quitársela a cualquiera de mis ocho hijos. No lo olvide; ocho.
P: Claro, perdona. ¿Crees que alguno de tus ocho hijos querrá seguir tus pasos cuando tú ya no estés?
R: La verdad es que no. Tampoco sería de mi agrado, ellos deben ser como quieran ser, si son como yo estarían dejándose llevar por lo escuchado en estas cuatro paredes. Eso sí, ojalá sean unos rebeldes y sepan contradecir a cualquier descabezado, sin miedo.
P: ¿Cómo fue que decidieron condenarte a dieciséis años de cárcel por injurias a su majestad?
R: La condena fue algo totalmente razonable según lo que ellos piensan, pero también lo fue todo lo que dije. En su momento no vi tan grave exponer lo que el pueblo pensaba, pero al rey le molestó demasiado. Como ya todo el mundo sabe, la sentencia no llegó a cumplirse, y tras esto, Primo de Rivera me desterró. Una decisión muy inteligente.
P: ¿Mantuviste tus ganas de volver a la península?
R: Nunca las perdí. Alguien tenía que pararles los pies a esos energúmenos. Me habían tratado de hereje y de antipatriota, sin ni siquiera saber ellos los significados de los antónimos de esas palabras. Porque no es más español el que más tiros pega, sino el que más gente acoge en su territorio sin ser necesaria una lupa para examinarla.
P: ¿Cómo fue ese regreso, el poder apoyar la república y ser nombrado rector de la Universidad de Salamanca?
R: Emocionante. Fue esperado muy ávidamente y recompensado con incontables gritos y llantos de alegría. Me encanta compartir todo lo que sé con mis alumnos y que ellos tengan la libertad de enseñarme también a mí. Es una pena que estén volviendo a arrebartarnos nuestros derechos.
P: ¿Cuál crees que será el final de esta guerra que tanto daño está haciendo a toda la población española?
R: Desgraciadamente, todavía la inteligencia se ve derrotada por la fuerza bruta. Espero otro final, pero sobre todo que la gente no tenga que sufrir más con esta matanza.
P: Y a todo el mundo tendrás de tu parte con esta respuesta. Ha sido un verdadero placer poder entablar esta conversación contigo. Cuídate y sigue teniendo ese sello inconfundible.
R: Gracias. Un honor poder responder a tus cuestiones.
Miguel nunca ha abandonado lo que su corazón late, nunca dejará de hacerlo. No hace falta añadir muchas palabras para saber cómo es él. Por una España libre, libre de verdad.
Hola, soy Pepe. La entrevista es excelente. Parece como si el mismo Unamuno la hubiera contestado. ¡Enhorabuena!
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